sábado, 1 de noviembre de 2008

Al señor le vienen cosas al cuerpo

Señor está llegando tarde y toma un taxi. Mientras el taxi arranca, señor termina de hacerse el nudo de la corbata mirando el espejito del auto. Señor piensa que las pastillas quizá lo hacen dormir más, pero antes de las pastillas también dormía demás. En el semáforo Señor se percata que tiene un bultito en el zapato. Un bultito chiquitito. Quizá la media, quizá el zapato viejo, quizá una piedrita. Simultáneamente al cambio de semáforo el auto arranca y el bultito dentro del zapato se mueve.

No es una piedrita. Es una ratita chiquitita, chiquitita, diminuta. Y se está comiendo la media. Señor la siente moverse, siente sus pelitos duros y todos grises, la boquita chiquitita de ratita, la nariz fría, hasta la colita. El taxista escuchar gritar a su pasajero que se saca el zapato vociferando algo de una rata comiéndose la media. No hay rata y señor tiene la media entera.

-Bájese del auto señor, son veinte pesos. 

 Señor sentado en la vereda con un zapato en la mano mira su media y no entiendo como no está rota. El sintió la rata mordiendo. La sintió. Y la rata tampoco está en el zapato. Ya se fué. Señor vuelve al médico y le explica el asunto de la ratita. Su angustia por el hecho, su necesidad de que lo entiendan. Y de paso que tiene un vacío adentro de la panza, como si le faltara algo, y un nudo en la garganta que no lo deja comer, como si se le fuera más adentro la nuez de adán y lo apachurrara todo el cuello dice, con esas palabras. Que se lo saque a los dolores, y algo para la ansiedad también y para los nervios por la ratita. Que la ratita.

El médico se da vuelta, carga sin ser visto 29 genioles en un frasquito marrón transparente de tapa blanca, le pone un nombre raro y se lo entrega. Le da unas palmaditas en la espalda, y le dice que todo va a andar mejor, que se quede más tranquilo. Le recomiendo bicicleta, sol y que se compre una planta que son buenas. Si los problemas siguen más adelante, veremos que hacemos con el tema. Llame en un mes. 

Señor va a su casa, llama al trabajo y se notifica enfermo. Se sienta en su sillón y piensa en las plantas que va a comprar. Y que color de bicicleta. No sabe. Se pone mal; y toma una pastillita. Son dulces. Ya está mejor. Es verdad, el médico se lo dijo. Así que piensa que cuando compre la planta, va a comprar otra para el médico, para llevarla de regalo, porque es bueno el médico, es bueno.

3 comentarios:

Clara España dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
María.- dijo...

muy bueno :)

Imperfecta dijo...

JA! Me hizo acordar cuando una vez "se me vino" una vaquita de San Antonio a la nariz y me salió por la boca. Lindo recuerdo...

Beso