martes 29 de diciembre de 2009
M con María.
Esta tormenta es justamente a las 13 hs. cuando Morel tiene que salir al banco. Pero la lluvia no es molesta cuando uno tiene resguardo preparado de antemano.
Morel camina por la calle ceñido en su sobretodo escuchando la lluvia golpear el paraguas. Los bares están llenos, los techitos congestionados y solo unos pocos merodean entre las gotas.
Entre esos pocos está María. María en la esquina con sus sandalias finitas que resbalan y su vestido empapado. María mirando las gotas, Maria mirando la nada incompleta. María incompleta mirando la nada. Cuando el auto se le viene encima ella no siente más que el manotazo de Morel que la saca de la calle.
María está desconcertada abajo del paraguas de Morel, que la mira desde lo alto. Ella llora, ella está como el clima. Pese a lo extraño, él la abraza y le dice
-“Te prometo que no te vas a mojar nunca más”
En ese momento, María se lo cree.
miércoles 23 de diciembre de 2009
María con M
Camina con ritmo uniforme y prolijo ocho pasos, hasta quedar perfectamente alineada con el espejo de la pared, las baldosas blancas del piso cuadriculado y una mesa. Entonces besa el aire y abraza un fantasma.
Desde ahí se mueve siete parejos pasos más y mira hacia el lado siguiendo un cuerpo invisible que nunca toca. Sin embargo ella siente como si la tocaran.
Dieciséis pasos más y llega al baño, donde escribe con un lápiz labial en el espejo al lado de una M, su nombre. Con la M que ya estaba escrita anteriormente en el espejo se forma MARIAM.
MariaM sonríe y repasa la M con su mano muy suave, como si flotara por arriba de otra mano invisible que escribe la M.
Cuenta cinco pasos que hace hasta el living con una mano en alto, como si la estuvieran tomando. En el medio del living finge un abrazo al vacío y después camina hacia su cama, donde vuelve a fingir que duerme.
Cinco minutos después MariaM salta de la cama, agarra su cámara y la apaga. Saca la cinta y toma otra del cajón con el rotulo “Morel”. Se dirige a la sala y proyecta en la pared en simultáneo ambas cintas.
En la cinta de Morel, MaríaM persigue a Morel por el departamento. Van al baño, Morel escribe una M en el vapor del espejo y vuelve a la cama.
Sumando la cinta de MaríaM, los lugares se superponen, y de a ratos pareciera que ambos ocupan el mismo lugar y tiempo en el espacio, productos de la misma filmación.
María se ve a sí misma abrazándolo a Morel en el living, escribiendo sus nombres en el espejo del baño, acostándose juntos y piensa:
“siempre quise estar en tus películas”
miércoles 16 de diciembre de 2009
Adela
Me acuerdo la primera vez que me viste con ese vestido. Me dijiste algo tonto, que de tan tonto era lindo;
-“estás más fuerte que el sol”
Era lindo porque te salió así, tenías ganas de decirme algo y te salió eso. Me acuerdo de todo como si no hubiese pasado tanto entremedio, como si fuéramos las mismas personas.
Te arrimaste sin líneas pensadas para decirme, pero no pensé que ibas a acercarte para decirme semejante tontera.
Era una tarde de inconmensurable calor, vos te acercaste, me acuerdo dijiste esa pavada y automáticamente te pusiste más colorado que los nenes que pasan la siesta correteando al rayo de sol.
Ahí no te diste cuenta, pero justo ahí cuando estabas todo colorado de tu propia inocencia, ya me tenías.
Pese a eso, te tardaste como dos semanas en invitarme a salir, y como tres salidas para darme un beso.
Yo te quise así porque siempre tenías palabras lindas para mí. Yo no sé si disimulabas o de verdad me veías como una reina, siempre me tratabas como a una aristócrata.
Ahora estoy acá echada en tu cama, y tus ojos ni me cruzan. Soy tu objeto, parte de tu mobiliario. Ayer diste una ojeada en mi vestido, mi arma más fuerte con vos, y lo único que dijiste es “que lindo”. Sí, es muy lindo el vestido, por eso lo compré, pero ¿y yo? Me lo puse para vos, ¿no me ves?
Hoy necesito que me quieras. Que te inventes algo nuevo, porque sino no pienso mover un pelo de esta cama, voy a hacer que duermo toda la mañana y voy a escuchar todos los ruidos que haces. Hoy quiero que te busques unos mariachis y me despiertes cantando. Hoy quiero que saltes en la cama y tires arriba mío algo divertido, prepara el desayuno para mí y cuando desayunemos quiero que me preguntes que radio pretendo escuchar. Hoy quiero que me dejes elegir la música, la comida, la salida, tu ropa, tu perfume. Hoy vestime, cuidame, mimame.
Hoy quiero levantarme y que inventes algo como que recién levantada estoy mas fresca que el aire acondicionado o la limonada con mucho hielo y azúcar.
Hoy Pablo, hoy quereme, quereme mucho.
Sino me voy muy enojada, te dejo la casa sucia para que ordenes, un huevo en tu saco para que explote cuando te lo pongas, te escondo las llaves, voy al bar de la esquina y me emborracho con los vecinos. Borracha vuelvo para gritarte y a darte unos besos antes de irme a buscar alguien que sí me vea con mi vestido amarillo.
Ya está, me voy a levantar, y si no me decís algo hermoso voy a hacer todo eso, me voy a tomar el primer tren a Siberia, y después que me busque tu abuela.
Mira me estoy levantando y voy hacia vos, vos no me miras. Mirame y decí algo lindo, decí ya algo lindo, decime algo lindo…decime, te escucho, te veo…a ver que decís…
- Gorda estás muy dormida, ¿no te haces unos mates?...
lunes 7 de diciembre de 2009
Adela se fué y hay algo en el ropero.
En el colectivo vio a Adela en todas las caras de mujeres y sintió un poco de dolor en la panza. Un ruidito indecible entre las tripas y el pecho, un poco inmensurable orgánicamente. Decidió atribuirlo al indigesto café de filtro de la mañana y no a un estado de desasosiego.
Con los días, Pablo vistió el mismo uniforme, tomó el mismo colectivo, escuchó la misma música, tomó del mismo mate con el mismo termo; cruzó las mismas calles y mantuvo todo lo cotidiano de la cómoda reiteración.
Mas avanzada la semana las escalas tonales en la vida de Pablo se fueron apagando. Pablo descubrió que los platos se lavaban, las plantas se regaban, el departamento se debía barrer. Pero no realizó ninguna de esas haciendas. Al contrario, abandonó completamente los hábitos hasta que encontró hongos en las ollas, polillas en el ropero y su departamento se volvió totalmente intrincado de basura. Pero lo que realmente llamó su atención fueron los ruidos del ropero en las noches. Un movimiento, muy pequeño. Un chillido casi imperceptible.
Atribuyéndolo únicamente a la imaginación de la mente solitaria, Pablo ni siquiera abrió el ropero para aclarar su incógnita. Con el paso de los días siguientes, el chillido se convirtió en un ruido aún más tangible, similar a un pequeño animal. Pablo incrédulo y un poco turbado por su posible delirio, decidió no comentar a nadie del insistente sonido y revisarlo por la mañana.
Durante la claridad, un poco miedoso por el posible descubrimiento, pero decidido a solucionar el asunto antes del trabajo, se entretuvo tomando mate, escuchando la radio, deambulando alrededor del ropero a la espera de un sonido que confirme sus teorías.
Evitó sacar la corbata y el saco del ropero hasta el momento de irse, que implicaría un obligado análisis de la cuestión.
Justo antes de salir, sin saco ni corbata; escuchó el sonido. En un ataque de valentía o pánico se abalanza ante el ropero. Dentro del saco, descubre anidado un pequeño pájaro.
Cinco minutos después, Pablo sale de su domicilio con un pequeño pajaro en el bolsillo superior del traje, a la altura del pecho. En el camino al trabajo, se detiene en un campo, deja el pequeño al pié de un árbol, con delicadeza lo mira y piensa en escribir una carta, que diría algo más o menos así:
“Querida Adela, desde tu partida mi casa se llenó de hongos, la basura formó montañas, te ví en todos lados y tu ausencia me revolvió las tripas. Un pequeño pájaro anidó en mi pecho, Y me gustaría verte”
domingo 6 de diciembre de 2009
Nubes
no repetirse nunca,
en formas, matices, posturas y órden.
Sin la carga de ningún recuerdo,
se elevan sin problemas sobre los hechos...
...En comparación con las nubes,
la vida parece tener los pies sobre la tierra.
Se diría que es inmutable y prácticamente eterna.
Poco les importa a las nubes
todas esas cosas tan curiosas
Sobre tu vida y la mía,
aún incompletas.
Wislawa Saymbroska
sábado 5 de diciembre de 2009
Cinco Variaciones sobre alguna ausencia
Claro que cuando desaparece, no lo voy a negar, todo está más despejado y el coexistir con la cotidiana cotidianeidad se vuelve un poco menos usual. No voy a negar tampoco que en agrupaciones, las horas de lecho son extremamente más interesantes, lúdicas y reparadoras. Pero el hombre germina y sucumbe desolado, se me hace un tanto difícil creer en cuentos de hadas, películas con beso emotivo, final feliz y a los dos meses adquirir CD de la banda sonora.
Quiero ser original. No te voy a regalar un CD.
Quiero escribirte una canción. Una que empiece con guitarra. Y que siga con mi voz. Con mi voz cantándote. Pero no sé.
Así que en vez de eso, quiero tocarte el piano. Un pianito finito, muy emotivo. Pero tampoco sé.
Quiero volar un avión hasta tu cielo, pasar por arriba de tu nube, taparte el sol, y que me veas. Pero no sé.
Ya sé, te dibujo, te digo que te quedes quieta, que no te muevas, agarro un lápiz, una carbonilla, una goma, te pongo un foquito que te apunte a la cara, y empiezo a rayar la hoja. Mientras tanto, te voy desvistiendo, para dibujarte, para desdibujarte. Pero no sé.
Te voy a bailar un baile inventado por mí, con saltos, algunas cosas raras, que te asusten un poco, y cuando eso pasa; aprovecho y me tiro arriba tuyo, para cuidarte.
Pero no sé.
El agarró un lápiz, a pretexto de dibujarla. Apuntó un foquito a su cara blanca, estiró la mano hasta su blusa y finamente, desprendió un botón. Puso música, preparó un café. Deambuló alrededor de ella, mirándola desde varios ángulos. Tomó el block enorme. Lo depositó en la mesa. Nunca llegó a abrirlo. De vez en cuando se reía solo. Entonces se acercaba, le daba un beso. Y volvía a su tarea incontable. Como si estuviera diagramando el dibujo perfecto. Entonces se sentó en la mesa. Al lado del papel. Ella nunca dejó de mirarlo con sus ojos grises, emocionados, tristes. Por momentos sentía frío, tiritaba un poco, pero ocultaba el temblor; para no distraerlo. Buscaba distraerse con los gestos de él, que habitaba tan cerca y tan lejos. No hablaron, el no la dibujó. Después de un rato, ambos se cansaron. El se acostó con Ella. Le dijo que la tenía grabada en la retina. Pero que no podía dejar de verla. El nunca la dibujó.
Ella se fue. El no sabe bien porqué.
No sé bien en que momento se declaró la soledad absoluta como parte significante de las partes que componen mi yo más reciente. Hay una parte que pesa no sé cuantos gramos que se quedó desolada.
Estoy aquí
por estar, y la soledad
sigue cayendo.
viernes 4 de diciembre de 2009
Esto no es ninguna cosa
Sus dedos vacíos representan tesoros. Por cada tesoro un dedo. Un dedo significa un libro, otro un anillo, el tercero una bufanda muy suave, el cuarto un collar, el quinto un beso.
Con ambas manos, Teresa cuenta sus dedos y tiene diez no-tesoros.
Sentada en un banco, cuenta hasta nueve. Y sólo hasta nueve.
Uno de sus dedos dejó caer un tesoro. Es algo que se perdió en el camino, se fue por algún agujero del pantalón, se cayó en un cordón de la calle. Y ahí se quedó.
Sentada en un banco de un no-lugar; con la mano abierta, Teresa no-persona espera que aparezca su no-tesoro.
Era la moneda para el colectivo. No le quedan más.
lunes 30 de noviembre de 2009
Mini tragedia inconclusa o con final no feliz
El se va lejos, donde no hay teléfono, ni celulares ni computadoras. El se quiere escapar de la ciudad acartonada. De la monotonía de cada día. Y en el fondo sabe que a la larga, en algún punto cada ciudad siempre es igual a la anterior.
Ella le dice te odio, que te llueva todo el viaje, que pises caca, que pierdas las mochilas, que me veas doblando en una esquina y corras a alcanzarme para darte cuenta que no soy yo. Y en el fondo le dice te voy a extrañar.
El dice, te mando una postal, y sabe que atrás va a escribir, te extraño.
domingo 18 de octubre de 2009
Mini novela de Caleidoscopios
Ella que ama las imágenes casi tanto como las palabras, tiene un caleidoscopio con el que recita poemas. Con el que ve perros de seis patas que recorren un cielo de pirámides de espuma, con puentes de cemento que se bifurcan en collares de hojas y laberintos de canaletas. Ella se llena de imágenes abstractas para escaparse de ver el diario, reniega de la política y sólo tiene sus oídos para llenarlos de música y escucharlo a El. Es que en el fondo teme un poco a la realidad.
2-
El reniega de los políticos mientras lee el diario, se pierde en los laberintos que plantean a diario los periodistas en los medios. Sigue la bolsa, se queja del tránsito, lee el informe del tiempo, se molesta por el vecino ruidoso. Ama los números, las estadísticas, encontrar las mentiras de los medios y escribir sentencias profundas entremezcladas con el informe que le toque redactar en la fecha. Y en el fondo teme un poco tener algún arrebato poético sin darse cuenta.
3-
Ella sale con una libreta y su caleidoscopio. "Hasta la tarde" se dicen. Ella lo mira alejarse a traves del caleidoscopio. Lo ve hacerse diminuto entre las luces mutantes y aros de colores. Algunas veces El se queda observándola y la ve inmersa en otro mundo aunque sólo segundos de tiempo y espacio los separen.
4-
El Vuelve de noche y le cuenta las últimas noticia de la radio. Ella lee sus poemas y describe sus imágenes. A veces pintan juntos, a veces leen. A veces sólo escuchan música. Y cuando se acuestan a dormir uno al lado del otro tapados, siempre se toman de la mano con un brazo estirado.
Desde arriba de su cama, quizá desde mas allá del techo se ven de forma simétrica.
Como si alguien los mirara con un caleidoscopio.
lunes 5 de octubre de 2009
Tu perrita con las nubes
En un primer momento, al ver a tu perrita que no es grande ni chiquita, con sus patas flacas y largas más que volando me la imaginaba saltando de terraza en terraza. Cuando me detallaste que en vez de pasearla vos a ella, ella te pasea a vos, eso sí te lo creí y me causó bastante gracia. Y si es verdad, los pichichos tienen su voluntad propia y si a eso se le agrega unas patas largas, la felicidad estallando en la cola y una vejiga dispuesta a vaciarse, todo concuerda.
Pero cuando empezaste a describirme que en las esquinas mientras esperaban el semáforo ella se dedicaba a saltar como loca tratando de volar, me pareció un poquito exagerado y no te dije nada.
Uno siempre personifica y engrandece un poco a los perros, porque para los que saben de perros, no hay perro que no sea un poco persona, pero esto era un poco excedido.
Sin embargo como me seguía pareciendo divertido tu relato guardé un poquito de mi asombro por un rato. Y bueno, cuando llegaste a la parte que tu perra alzó vuelo literalmente y terminaron de repente, así de un tirón, en la reserva ecológica en vez de la plaza no entendí nada. Sí, eso es lógico, te dije. Los perros prefieren una reserva ecológica antes que una plaza en medio de la ciudad, pero no tiene sentido lo que me decís; no podes salir volando así como así con tu perro y terminar en cualquier lado, ni que fueras superman…
Entonces te ofendiste, me retaste aclarando que no eras vos, que era la perra “la volátil” y te fuiste, si, te fuiste amenazante; sentenciando “ya te voy a mostrar”. Ahí si pensé que estabas un poquito loca, o que te fumaste algo antes de llegar.
Y bueno, ahora que está todo en claro, te repito, la próxima vez que te aparezcas en la ventana de mi departamento con tu perra volátil no pretendas que no grite si venís de noche, ambas están volando afuera de mi ventana y me despiertan golpeando el vidrio para que les abra…
Mejor dicho, vengan a visitarme otra vez con tu perra superdotada, pero de ahora en más tocá la puerta o el timbre, como la gente común, finjamos que somos comunes, por las apariencias, por los vecinos…
martes 22 de septiembre de 2009
Mandarina y sus hemisferios
Mandarina ya no se preocupa, está perdida en un limbo de papeles que crece y crece como un castillo borroso. La única lámpara que queda prendida en la oficina dibuja su silueta oscura vencida, entre pilas de papeles que parecen edificaciones.
Entre esos edificios de papeles, como un colectivito perdido entre sus callejones, aparece reptando una radio. Ella busca una frecuencia hasta que encuentra un pianito apenado que suena soñoliento e irreal.
Ahora hay viento y las pilas de papeles se agitan y parecen cada vez más y más grandes. Los pilas se multiplican haciendo pilas enormes hasta el techo. Mandarina desmoralizada trabaja más rápido, mastica las uñas y su birome bic, mientras ve crecer las pilas de papeles que se tambalean hasta el techo con el viento. La pila es monumental y ahora el papel donde estaba trabajando también está sobre una pila, que se centuplica también hasta el techo delante de sus narices.
Mortificada se para en su silla para alcanzar el papel cada vez más alto. Pero la sillita se hace diminuta a medida que la pila se agranda, se reduce hasta convertirse en una silla minúscula, como sillita verde de jardín de infantes.
Entonces se acuerda. Alguna vez, de chica; cuando se aterrorizaba por el crujido de los muebles por las noches, le refirieron la historia de los muebles que crecen por la noche y para que no se transformen en horribles monstruos se debe dormir y no deambular por la casa; para no convertirnos en Liliputienses.
Mandarina está dormida, y ahora lo sabe. Así que se transforma en jirafa, sale de su oficina y de camino a su cama espía por algunas ventanas. Cuando llega a su cama, introduce su largo cuello entre las colchas y deja su cuerpo de jirafa afuera.
A la mañana cuando se levanta, metamorfoseada en persona, mientras se cambia para el trabajo; piensa que lindo sería tatuarse una pulsera de jirafas en el tobillo.
miércoles 9 de septiembre de 2009
El modus operandi de María
En la colección acepta pelos, chicles usados, hilitos de ropa, algún boleto de colectivo, subte, cine o teatro, panfletos de la calle que tengan dibujitos, cartas encontradas, intimaciones de pago de boletas vencidas, algún envoltorio de regalo roto, alguna piedrita que se sacó del zapato, papelitos, muchos papelitos de cosas sin sentido, etiquetas de cosas nuevas que dejaron de serlo pero en su momento lo eran, tarjetas de cumpleaños de gente desconocida, la dedicatoria de un libro pero sin el libro, Una postal de París que parece una foto vieja y que no es y una escultura triste remendada con la gotita.
A esa colección de cosas tangibles, María añade otras cosas más intangibles como bandas de sonido de películas en Blanco y Negro, los fotogramas de los besos, el olor a lluvia, el estornudo que sale por respirar pelusa, un puñado de las partículas que se ven cuando uno sacude una colcha y mira el rayo de luz que atraviesa el cuarto, una colección de palabras que tachó de todos sus escritos porque eran muy lindas y no quería usarlas más para que no se gasten y un par de pedacitos de pétalos secos que quedaron dentro de un libro.
Y con todo eso María anota un cuadernito, hace una lista larga y después rompe la hoja, hace un montón de bollitos y los tira al aire. Después elige 20 o 30 bollitos y con las frases que rescata escribe un poema, más o menos así:
Un marcador escribe poemas como tarjetas de cumpleaños,
en las prendas de mis viejas relaciones.
Mientras yo guardo los boletos de dulce de leche
que compramos para ver el olor a lluvia,
y dejo los chicles usados en las sábanas de los cines.
Mis recuerdos de besos son siempre en blanco y negro, con orquesta remendada sobre tus estornudos con gotitas .
Tu foto vieja la dejo en el cenicero con los pétalos secos y las piedras del zapato, en realidad para estirarme y que me des un abrazo
y me tapes con la colcha de pelusas.
Pero tu cara distraída de panfleto con dibujos,
hace años que no siente mi olor a caramelo
y yo nunca me saque París de encima,
Así que ambos miramos la escultura que parece boleta de farmacia triste,
como si fueramos dos papeles de regalos rotos.
Y después nunca te digo que duermo con la luz y los audífonos prendidos porque me dan miedo los rayitos de luz con pelusa y los hilitos de la ropa.
Después María lee sus poemas y todos piensan que es original y un poquito loca.
jueves 3 de septiembre de 2009
Laura, los libros y la noche
Laura cada noche elige un clásico, se lo lleva a la cama, se convence a sí misma de que los autores muertos viven en sus palabras, se memoriza un párrafo y a modo de invocación lo repite hasta que se duerme. Sueña que Shakespeare, Rimbaud o Baudelaire salen de los libros y la besan. Por la mañana encuentra los libros en algún lado de la cama y los devuelve al estante convencida que si abandona el libro abandona a su autor, que a la inversa de los habitantes de este mundo, duermen entre las hojas cuando nosotros estamos despiertos. A la noche roban toda la tinta del libro y se forman un cuerpo de palabras que se escapa del libro mientras las personas duermen.
Así que Laura que imagina todo esto, toma el libro de la cama con cuidado, para no despertar a nadie de los que imagina durmiendo ahora dentro del libro y lo abandona en el estante para siempre. Así comete sus pequeñas venganzas de todos los abandondos que sufrió ella.
Al mediodía le preguntan; Laura ¿que hiciste anoche?
Dormí con un escritor dice ella. Pero ya lo dejé, contesta orgullosa.
Y nadie entiende nada, pero por miedo tampoco preguntan.
jueves 11 de junio de 2009
De Enrique no se sabe nada
Enrique metió su cabeza entre las sábanas y no encontró ningún portal, pero terminó con la cabeza afuera de la cama. Y pensó "claro, los portales se abren cuando uno duerme" y así se reconfortó un poco.
Al rato se aburre así que cierra los ojos y piensa en lo bueno que sería empujar la pared con mucha fuerza y correr un poquito de lugar todas las cosas del universo. A los 5 min Enrique está empujando la pared con todas sus fuerzas mientras canta un mantra tibetano "para mayor concentración". Se pasó de 9 a 11 am. tratando de correr el universo de lugar, desde su casa, empujando la pared. Al cabo de las 2 horas abre los ojos, y todo se ve igual. Así que va a hacerse mate. En el fondo todavía creyendo que en algún lugar se va a notar el cambio. Porque sería buenísimo que todo se corra un poquito y en algún lado ese agujero abismal y negro que se llama nada, que todos temen pero nadie sabe donde está, quizá se corra un cm. y todos puedan verlo o quizá aparezca en el lugar menos indicado y alguien se caiga adentro.
Pero todo está normal. El día pasa normal, en internet las noticias no hablan de ningún agujero negro nuevo. En google saltan 637.ooo resultados sobre agujeros negros, pero nada con gente perdida en este día. Enrique pasa el día sin mayores sobresaltos y se va a la cama. Se duerme pensando en camiones de bomberos y un bichito bolita que estaba en la maceta.
A la mañana siguiente, cuando se levanta de la cama, en el piso no hay nada. O mejor dicho, está la nada. El piso negro, las paredes negras, todo alrededor negro y vacío. Abismo por todos lados. Sólo su cama. Enrique dormido, piensa que todavía es de noche y se levanta para ir al baño.
Y se cae.
No se sabe nada más.
domingo 31 de mayo de 2009
La alcancía de Jorgito
Arranca con algo simple, arma una bola terrible de pensamientos enmarañados que no terminan nunca nunca; suma eterna, larga interminable, todo se va adhiriendo como la pelusa a los pegotes, hasta que al final termina explotando. Y de nuevo Jorgito arranca, dale que dale hasta que algo explota.
De repente vío un auto Jorgito entonces se lo compra porque se va a sentir mejor andando en auto, pero mejor una moto para tomar aire, pero más sano bicicleta y menos peligroso, pero más sano y menos peligroso es trotar y más sano atletismo. Y mejor es salto en largo, y ya que se salta se puede buscar la forma de transladarse de un lado a otro saltando, tipo saltando edificios y si saltamos lejos, saltemos al campo, y como el campo es lindo vivamos en el campo y saltemos de alegría y ya que tanto saltamos hagamos del salto una costumbre y generemos energía y terminemos con el problema del combustible y...
Tropezón. Jorgito revolcado en el piso de tanto pensar en saltar. Jorgito se abrío la cabeza.
A Jorgito lo ven con la cabeza abierta y le dicen "ahora parecés alcancía, ¿te podemos poner las monedas por la ranura que te hiciste?" "¿para que ahorrás en tu cabeza de alcancía, Jorgito?"
Jorgito cabezarota de alcancía piensa en su cabezota de alcancía, potencialmente llena de monedas, como 5 kg de monedas que sirven para comprarse un auto, o mejor una bicicleta, o mejor... y...
Y así arranca de nuevo Jorgito...
domingo 10 de mayo de 2009
Lombrices y burbujas
Entonces camina entre la gente, fija la mirada en alguno e imagina que tiene algo especial y único; que nadie salvo él y alguna otra personita en el otro lado del mundo -o quizá la otra esquina- pueden ver.
Así imagina que las personas tienen un túnel de luz que los antecede, como una lombriz que se les sale del pecho y va reptando delante de las personas buscando quien sabe que cosa. Las personas ingenuas siguen la lombriz ciegamente sin saber que ella va marcando el camino.
Descubrió que otras personas tienen su burbuja, cosa que confirmó leyendo libros. Están confinadas a pequeñas burbujas que rodean su cuerpo y dentro de sus burbujas viven, con un contacto muy limitado con el mundo exterior. A veces sacan el bracito fuera de la burbuja para tocar una hoja seca, o una gota de lluvia penetra un agujerito de la burbuja llegando a tocar la frente del confinado. Pero generalmente esas cosas no pasan con lo cual, cada uno vive dentro de su burbuja con muy poco contacto con la realidad.
Martín piensa que son como muertos, van por la vida persiguiendo caminos de lombrices, dentro de burbujas sin saberlo.
Muy rara vez sucede; una persona con lombriz camina en sentido contrario al de una persona con burbuja. Ninguno ve que el otro tiene lombriz o burbuja y ...pufff! se chocan. La lombriz choca, la burbuja explota; la lombriz muere en la explosión. Ambas personas ahora sin anexos invisibles se quedan perplejas, algo cambió, perdieron su guía y se sienten vulnerables; en el camino una explosión los saca de lugar. Se miran estupefactos uno al otro, parados e inertes sabiendo que ahora son diferentes. Saben que algo cambió y ahorita no saben que hacer. Se miran porque algo explotó entre los dos.
Martín, que ve todo lo que pasa, sigue caminando y deja a los dos inmóviles, mirándose.
Y piensa "amar es rescatar a una persona de su burbuja, explotándola con las lombrices que salen de tanto carcomer el pecho".
Así de fácil se explican muchas cosas.
jueves 16 de abril de 2009
Tan lejos, tan cerca
Benito recorre media ciudad en colectivo. En el colectivo hay mucha más gente de la que debería. Para no acordarse de renegar contra todo Benito lee sobre Nené; que está por morir y ve la vida diferente mientras escucha Debussy. Nené dice "con Debussy todo es más lento. La conexión espiritual es más profunda. Como si la luz fuera diferente, como si todo fuera real y no". Nené dice " lo más satisfactorio de estar en este mundo y ya en el otro; es que la gente que me acompaña todavía desde acá, está también en mi más allá" Sémaforo. Freno. Celular. Mensajito de texto. Esa chica tipea con una velocidad increíble. Le van a sacar la muela del juicio que le duele desde el sábado. Hay demasiada gente amontonada bailando al mismo ritmo de ese tambor gigante " Y en lo esencial soy alguien que espera y que aunque aparentemente está en su casa, se hacina en realidad en una masa amorfa sin límites, que se pierde en la oscuridad" Freno repentino y la inercia empujando todos los cuerpos. Al pasar por el aeropuerto, Benito imagina el ruido de las turbinas de un avión como si fueran visibles olas que todo lo deforman y azotan. "Vivo fuera de la vida que no existe; dice Nené"
Reflexiona mientras mira por la ventana el parque. Afuera hay aire y libertad; acá compartimos el mismo encierro desesperante de querer llegar y no poder. Benito ve gente conversar y combina el piano con los movimientos, ve a todos en blanco y negro y en cámara lenta. Se imagina dentro de la película "Las alas del deseo" hay un ángel entre toda la gente escuchando los pensamientos de todos. Si un ángel se metiera en su cabeza, escucharía "Hay un volcán en la cima del mundo, un volcán apagado. Tiene un lago. Ese lago es más profundo cada año, porque contiene las almas de todas las personas que han vivido en la tierra. Ahí quiero morir"
Benito avergonzado por lo que pensaría el ángel, cierra el libro. Piensa en la música y en la película que vive. En ese momento todos comparten la cadencia de su mente fúnebre, todos son partes de un fílm en blanco y negro que sólo El ve. Todos son partes de su eterna impostura ante el mundo, hasta que baje del colectivo y cambie de escena. Benito levanta la mirada. "me enamoré" Hay una chica en el colectivo y es la más hermosa del mundo. Y está en la otra punta, por bajarse. Antes de bajar se miran profundamente. Se conectan, un segundo, lo saben. Benito baja detrás de la chica, la alcanza y escupe: "tenía que decirte que sos perfecta, sos como la actriz de todas mis películas y si no lo decía quizá esta noche mi cerebro explote" La chica se ríe y le contesta "Vos también sos mi actor, pero filmamos películas diferentes, en mi película escuchamos los Beatles y no te entiendo. En mis ojos no ves nada, no hay señas de amor detrás de mis lágrimas." La chica se da vuelta y se va. Es hermosa. Benito agarra su mp3. Apaga a Satie. Pone "For no one" de los Beatles y se va caminando, pensando en la película de la chica. Está triste, se siente enfermo y piensa, "es hermosa, y nunca, nunca entiende mis películas"
jueves 26 de marzo de 2009
No soy un Pan de carne
Ella: ¡Palíndromo!
El: ¡Palito!
Ella: ¡Palinúrido!
El: ¡Palilaliadora!
Ella: ¡Pálido!
El: ¡paliadora!
Ella:…. Palmé…
El: ¡Perdiste!
El la toma entre sus dos manos y besa su boca. Mientras, piensa en palinúridos, palimpsestos, palmeras, palomas, palmitos y un palolo que según vieron en el diccionario es un gusano bastante feo. Todo eso piensa y la besa con ojos entreabiertos en la oscuridad.
Piensa en la cabeza que tiene ahora entre manos, llena de cerebro, bacterias y pensamientos. La toca; pelo, piel y cráneo. Un cráneo medianito que a veces parece más grande, a veces más chico. Y siempre esa inquietud febril al sentir los huesos ajenos entre las manos y sentirse vulnerablemente mortal.
Mientras la besa sigue pensando que esa cabeza por ahora suspendida entre sus dos manos, al dejarla volverá a posarse en su soporte natural. Un conjunto de vértebras que forman un collar largo lleno de médula ósea. Médula osea frágil, frágil; que frágil.
Mientras el beso se estira medita en las posiciones que ocupan ambos cuerpos en el espacio inmediato y no tan inmediato; los dos paraditos, El sosteniendo la cabeza de Ella. El se imagina ahora dos esqueletos besándose en un cuarto, en un departamento de un edificio, de una manzana de Palermo, de Buenos Aires, que si alguien pudiera verlos desde el cielo vería…
Ella: ¿Qué pensás? Estás volando… me estás chapando en silencio hace 5 minutos…
Al escucharla El cae de nuevo desde el cielo al departamento, suelta el cráneo que tenía entre sus manos esqueléticas, vuelve a la realidad de los órganos, la piel, los pelos, la ropa, le devuelve el cuero cabelludo a Ella, su ropa, sus ojos y su vestido, se pone las orejas y se da cuenta que siguen escuchando cadena 100 que nunca le gustó.
Se pone la campera.
El: Perdón, tengo sueño, me voy ya.
Dos cráneos se besan en un ascensor. Dos lenguas con papilas gustativas se pasan saliva de una a otra. Dos esqueletos se abrazan en el hall de un edificio y un esqueleto se despide. Cuando camina se esfuerza por sentir su cuerpo, huesos, músculos y extremidades en su lugar. La rodilla; imagina su glándula sinovial y sabe que sin ella no estaría caminando. Ahora piensa que quizá está pensando demasiado. Demasiado en sus carnes, demasiado en su existencia. Se aleja demasiado de la vida con esos pensamientos, no deja de pensar ni para chapar.
Y se consuela pensando:
“eso es lo que me diferencia de un pan de carne”
lunes 16 de marzo de 2009
Te regalo Saturno
-Bueno, sí que lindo, me gusta el planetario, los planetas, las estrellas, las nubes y los caballos…
-¿cuál es tu planeta preferido?
-este… el que tiene todos los anillitos; ese me gusta, y el otro, el que no es planeta, que es todo gaseoso como una estrella, así que es planeta pero no es planeta y es estrella pero no es estrella, ese, definitivamente ese. ¿Cómo se llama?
-Sos una tierna, dame un beso. Si averiguas como se llama, te lo compro, ese y el otro, con todos los anillitos, y te compro también un anillo super grande y saltamos. Alrededor, mientras cantamos algo a los gritos.
-¿de verdad? ¿entonces me querés mucho? A ver ¿Cuánto?
- unos 74.
-eso no es mucho, si viene el holocausto y explotan bombas y me explota una en la cara y me queda media cara desfigurada, 74 no alcanza. Ni siquiera si me sale una verruga en la nariz alcanza con unos 74.
-Bueno no sé, que se yo como te quedaría la cara, siempre que seas querible, amable, besable...
No me salgas ahora con poemas ajenos, ¿que pasa si de repente me empiezo a desintegrar de a poquito, en 100 partes? cuando se caiga la parte 26 de mí ya estoy al horno con vos! Sos un trucho. Comprame un helado de limón.
viernes 6 de marzo de 2009
Pulsión y cortocircuito
-Hola, ¿estás?...
-No.
-Hola ¿estás?...
-NO.
-Hola ¿ahora estás?...
-Bueno. Si, ahora estoy. ¿que pasa?
-Nada. quería saludarte y de paso... revisarte los bolsillos, meterte los dedos en la oreja, chuparte el pantalón, hurgar en tu ombligo, tomar un helado de tu lengua, estirarte las pestañas, frotarte la espalda, sacarte granitos y los puntitos negros también, después revisarte las uñas, estirarte los pelos de las axilas, arrancarte un par de los más larguitos y compararlos con los de mi pubis, hacer guerra de narices, cocinar una pizza y tirarte toda la salsa, robarte tu perfume de hombre, tirármelo encima, abrazarme toda mientras salto y mirándote te grito un poco, también que me beses y tocarte la cola mientras cantamos el arrorró o el feliz cumpleaños.
-Ahhh, pero no sé si me gusta todo eso junto, el ombligo justo...
-Shhhh, callate, chupame el zapato, besame hasta las pulseras, pasame tu cuello que te lo rasguño, mientras tanto tocame la cintura, abajo de la remera, con dos deditos. Dos, ni cuatro, ni cinco, ni el dedo gordo solo. Dos deditos. Y esperame que ahora vuelvo, cuando vuelva mirame mucho, con cara de que me estás mirando toda y mucho, mucho porque me tenés que mirar.
-Pero estoy jugando con mi piedrita que encontré... de paso buscame una cerveza.
-Primero dame un beso frío y distante como una estrella.
-No.
-Sí...
-No.
-te regalo esta otra piedrita, tomá; mirá que linda...
-Bueno, está bien. Es linda de verdad.
-¿si? ¿tanto te gusta? devolvémela.
-No, andá.
-¿cuando vuelva vas a estar? tengo miedo que desaparezcas para siempre de la faz de la tierra, que salgas corriendo hasta México y te tires de una pirámide.
-No voy a estar.
-¿vas a estar?
-No.
-¿vas?
-Bueno, si. Andá.
martes 24 de febrero de 2009
El paraguas de María
A María le gusta la lluvia. Corrección; a María le encanta la lluvia. Dentro de las categorías de lluvias, específicamente le gusta el momento donde está todo calmo y mojado, el viento hizo sus despelotes y las calles están todas espejadas con alguna que otra gotita que todavía cae testaruda. Justo ahí María camina. Disfruta particularmente la Avenida Santa Fé y después meterse por las calles de piedra de Palermo. Ahí no se forman espejitos en las calles, pero si charquitos por todos lados, y los árboles son los mejores.
María tiene un paraguas blanco que tiene la cara de una mujer cuando se abre. Cuando la ven desde un edificio, entre todos los paraguas negros, ella anda con su cara de mujer estampada arriba de la cabeza. A parte de ser estampado, el paraguas guarda los besos que se dan abajo de él. Así que cada vez que llueve, María sale a besuquearse en la calle abajo de su paraguas y se guarda todos los besos.
María camina, se cruza con alguno sin paraguas, y con su voz finita, imita a una compasiva extranjera, diciendo "señor, no se moje, venga, compartimos mi paraguas". Y como María es linda, dificilmente alguien se niega. El asunto es que ni bien se meten abajo del Paraguas, María se los chapa, y le saca todos los besos que puede y los deja de nuevo por ahí, abajo de la lluvia y bien melancólicos.
Después de un rato María vuelve a su casa sola, abre su paraguas y la habitación se le llena de todos los besos que quedaron guardados. A veces, alguno rebota, rebota y va a parar a la cara de María. Ella extraña los besos y ansiosa espera la próxima lluvia.
lunes 9 de febrero de 2009
La biblia y el calefón
El calefón siempre se apaga. El calefón siempre se apaga. El calefón siempre se apaga.
Se apaga, se apaga. Siempre se apaga el calefón.
Yo no sé que le pasa, no sé, no sé. Siempre se apaga el calefón. Me voy a bañar y siempre se apaga el calefón.
Ultimamente es cuestión de tener fé. Ponerse shampoo, y esperar que no se apague el calefón. Rezar en el baño, por el calefón que se apaga.
Siempre, siempre, siempre se me apaga el calefón.
Ya está. Necesitaba decirlo.
martes 3 de febrero de 2009
El desencuentro de Juanita y Benito
Juanita tiene 8 años, tiene pelo castaño y usa un vestido rojo. Como a veces se aburre, inventa un juego: agarra un palo bastante largo y espera que alguien pase. Se pone en un extremo de la vereda y baja el palo haciendo barrera. El transeúnte sorprendido se detiene y la escucha decir: "piedra, papel o tijera, si ganás te levanto la barrera y pasás, sino, tenés que ir por otro lado". Algunos juegan mientras otros pasan descaradamente sin respetar las reglas, a esos ella le muestra la lengua. Juanita juega unos días y ve que la gente a veces responde de maneras extrañas, pero siempre responden. Así empieza a pensar que pasaría si pone una barrera en la calle, en una ciudad, en el universo. Entonces sueña.
Benito tiene 10 años, muchos hermanos y le gusta tocar la suciedad del fondo de la pileta. Un día nadando en el fondo con los ojos abiertos; encuentra una piedra. Le parece una piedra común y corriente hasta que su hermano más grande la ve y con sus ojos ya todos rojos de cloro dice: "está fachera".Como el hermano es más grande, obligatoriamente sabe mucho de esas cosas. Así que Benito se guarda la piedra en el bolsillo, porque es fachera. Algún día va a regalarla y va a contar como le quedaron los ojos rojos de buscarla en el fondo de la pileta, y como después hasta a su hermano le dió la envidia. Cuando llega a la casa, va al baño y se saca el short. La piedra rueda hasta cerca del desagüe. Y ahí se queda. Benito, muy natural, decide que ese es el lugar perfecto para dejarla hasta que sea momento de regalarla. De vez en cuando se cepilla los dientes y sin querer la pisa. Entonces piensa en regalarla y ahí es cuando sueña.
Años después; Benito camina por una avenida y se cruza con Juanita. Se miran, y pasan uno al lado del otro. Se gustan y se mueren de la vergüenza.
Juanita piensa "le pondría la barrera y no la bajaría más. Le haría trampa en piedra, papel o tijera sólo para que se quede al lado mío"
Benito piensa "podría haberle dado mi piedrita, pero no la traje, no la traje"
domingo 25 de enero de 2009
Fauna Interna
Existe un ser que vive dentro de mí como si fuese su casa. Se trata de un caballo negro y lustroso que a pesar de ser lentamente salvaje -pues nunca vivió antes en nadie ni jamás le pusieron riendas ni montura - a pesar de ser enteramente salvaje tiene por eso mismo una dulzura natural de quien no tiene miedo: come a veces de mi mano. Su hocico está húmedo y fresco. Beso su hocico. Cuando yo muera, el caballo negro se quedará sin casa y va a sufrir mucho. A menos que él elija otra casa y que esa casa no tenga miedo de aquello que es al mismo tiempo salvaje y suave. Aviso que no tiene nombre. Basta llamarlo y se adivina su nombre. O no adivina, pero una vez llamado con dulzura y autoridad, acude. Si olfatea y siente que un cuerpo-casa esta libre, trota silenciosamente y acude. Aviso también que no se debe temer a su relincho: uno se engaña y piensa que es uno mismo el que está relinchando de placer o de cólera, uno se asusta con el exceso de dulzura de lo que es por primera vez.
De Aprendizaje o el libro de los placeres
jueves 1 de enero de 2009
Hagamos un brindis por...
Por los que se ríen y lloran mucho. Por los que se levantan tarde por boludear mucho a la noche y temprano para boludear un rato a la mañana. Por escuchar voces amigas antes que nada. Por cafeses para no dormirse en medio de la charla y desvelos compartidos. Por historias de sábanas con risas de mañana. Por juntarse a mirar películas y dormirse en grupo, a los 10 minutos de película. Por los que escriben poesía en la taza. Por los que respiran y se les escapa un verso. Por los que se hacen peinados con crema de afeitar en la cabeza. Por los que pierden el celular abajo de la cama. Por el álbum blanco de Los Beatles; y el blanco y negro con dibujos, y el otro más amarillito, y el del balcón, y el de la banda grande en la tapa y el otro y el otro. Por faltar al trabajo para ir al parque. Por mi perro. Por los abrazos. Por los besos. Por hacer lista para el supermercado y comprar cualquier otra cosa. Por el azar. Por todo lo que deshace la rutina. Por los huequitos chiquititos chiquititos de todos los días que confirman que el corazón late, siempre, intermitente, hasta que...Por días musicales y todos verdes. Por más Quino y Liniers y menos diario. Por los que apagan la tele y se leen un cuentito. Por la literatura y la paz. Por los sueños míos y los ajenos. Por los que cocinan torta "...de onda nomás...". Por los que regalan cosas porque sí, porque a veces está bueno regalar. Por los que tienen algún juguete en el fondo de la mochila. Por las chicas que sacan de la cartera un elefante , un chupetín y un mono trepado a una jirafa. Por los que sufren cuando les tocan el ombligo. Por los que reniegan de los maleducados. Por los que se ponen mucho perfume "...para que dure todo el día...". Por los que anotan en una agendita los mensajes de texto bonitos así no se borran nunca. Por los que se enamoran en las esquinas. Por los genios y los sensibles. Por los que sienten culpa por aplastar a un bichito. Por los que se levantan de mal humor y se le pasa con dos palabras. Por los que te pasan buscar a cualquier hora con un globo y un rifle de agua abajo del brazo. Por los que inventan juntadas por motivos graciosos. Por los que vienen y por los que se fueron. Por todos nosotros que formamos nuestra pequeñita galaxia oscura que adornamos con lucecitas, cohetes, risas, borrones y cuentas nuevas.
Por todos los queribles que nos queremos mucho.
Por los 365 días que se vienen, todos nuevitos, usables y amables.
Let it be.
jueves 11 de diciembre de 2008
¿y de que hablan cuando hablan?
-Son hermosas ¿dicen algo?
- Tal vez cuenten lo que va a pasar dentro de muchos años.
- Tal vez cuentos
- Los hombres no pueden comprender lo que dicen las estrellas
- Brillan fuerte ahora. Quizá son almas.
Entonces se quedaban dormidos en el suelo y el jardín se movía lentamente. Como la cubierta de un barco.
jueves 4 de diciembre de 2008
A que no sabés que...
Hoy voy a tirar todo por la ventana y lo que no pasa; por la puerta. Todo salvo vos. Voy a inventar un lugar buenísimo para que vos y yo nos demos un beso. Vos no venís, pero decidí que desde hoy te espero igual. Te voy a estar pensando con tanta fuerza que mi cara se va a poner colorada con muchas venas y fruncida que voy a parecer imitador de cara de tortuga. Porque a cada rato te estoy pensando; así que te voy a pensar: con ganas y sin disimulo. Ya sé que no vas a venir. No importa. Voy a escribir muchas pelotudeces y en el fondo voy a escribir que pienso en vos y nada más. Y que sos un poco mala porque me dejás pensando demasiado(s) tiempo(s)
Después te voy a poner todos los temas cachondos que encuentre y te los voy a cantar uno a uno fumando en la ventana con poquita luz. Sé que no vas a venir. Te los voy a cantar todos igual.De a ratos te voy a sacar la lengua porque no me escuchás porque estás lejos y yo te canto y no escuchas.
Cuando me dé sueño me voy a acostar en la cama, voy a abrazar la almohada como si fuera tu espalda y me pierdo entre tu pelo y tus brazos se enredan porque ocupamos toda la cama juntos abrazados pero no porque no sos vos, sos la almohada porque la que sos vos de verdad no vino.
A la mañana voy a preparar desayuno doble y tu taza la dejo por ahí porque no la vas a usar, mala. Cuando prepare un tostado voy a pensar en hacerte uno, pero no te lo voy a hacer porque no te lo vas a comer. Cuando vaya al baño, no voy a volver a bajar la tapa, porque no estás así que que me importa, no voy a ser cuidadoso para vos. Me voy a poner mi ropa de trabajo y me voy a hacer la corbata y no me vas a ver que me visto para que me veas. Y no te voy a abrazar a la mañana.
Cada rato voy a pensar en vos un poquito, y no sabés.
Cuando por fin aparezcas te voy a dar un beso grande con abrazo con suspensión en el aire. Y te voy a decir al oído todo lo que pensé en vos. Te voy a decir que me pasé ensayando, y que todo era un ensayo de vos.
Y vos tontita me vas a decir ¿que le pasa a tu voz? y yo te voy a decir, ensayo de vosssss y por las dudas para que entiendas te voy a apuntar con el dedo largo en el medio de la nariz mientras te digo, así no te queda ninguna duda que era de VOS el tema.
Ahí te va a dar vergüenza. Ahí me vas a decir que estoy loco, pero no me vas a soltar más. Ya vas a ver.
viernes 28 de noviembre de 2008
Un desfile de enanos
¿podría usted decirme donde está el baño?
Si señor, el baño está al lado de la jaula de los monos
¿me podria usted decir como llego hasta la avenida Callao?
Busque el enano que está en la esquina y tómele la mano, el lo llevará.
¿Podría usted decirme como hago para acceder al primer y al segundo piso?
Tiene los métodos usuales; ascensores, escaleras y el cuello de una jirafa para treparse.
¿Sabe como voy hasta el café Tortoni?
Sale una excursión de enanos a las 15 horas y otra a las 17. Pasan por la puerta, todos vestidos de verde con gorritas amarillas, consígase una remera verde y una gorrita amarilla y sígalos.
¿sabe que colectivo me tomo para ir hasta el jardín japonés?
La verdad que colectivo no sé, pero la vaca violeta de milka para a tomar agua en la esquina, quizá lo lleve…
Todo eso pensé hoy, todo eso. Y la gente seguía pasando.
miércoles 19 de noviembre de 2008
Cosa de Fulanos
Fulano sale a la calle y se cruza con Fulana. Fulano sabe que palabras debe decir, pero ya las gastó demasiado y se las prohibió porque lastiman. Así que no dice nada. Fulana no sabe que palabras decir, y cuando se le ocurren; Fulano ya pasó.
Fulano se sienta y escribe y se ahoga entre sus palabras. Fulana se sienta y escribe y le faltan las palabras que ahogan a Fulano que se va a bañar y la toalla le duele porque es nueva y es dura. Las toallas de fulana no son nuevas porque las rompe siempre, siempre las rompe y están todas suevecitas y usables. Fulano se limpia las orejas con la toalla y le dan cosquillas. Fulana no quiere que le toquen las orejas, por las cosquillas, por las cosquillas, pero no lo sabe así que no se las toca. Fulana camina por la calle con la nariz alerta oliendo perfumes de todo tipo todos los olores, todos los olores, mientras a Fulano le sobra el perfume que nadie huele por eso siempre Fulano huele bien porque nadie absorve a besos su perfume. Cuando Fulano y fulana se encuentran se chocan y saben que son fulanos y una se ríe demasiado y el otro se queda serio porque saben, porque saben. Cuando Fulano y Fulana se enamoran, se dan besos hasta que la boca le queda grande y roja.
Pero Fulano y Fulana se desencuentran y Fulano se acuesta en su cama de Fulano y Fulana en su cama de Fulana y ambos piensan... por ahí mañana me cruze con...
sábado 1 de noviembre de 2008
Al señor le vienen cosas al cuerpo
Señor está llegando tarde y toma un taxi. Mientras el taxi arranca, señor termina de hacerse el nudo de la corbata mirando el espejito del auto. Señor piensa que las pastillas quizá lo hacen dormir más, pero antes de las pastillas también dormía demás. En el semáforo Señor se percata que tiene un bultito en el zapato. Un bultito chiquitito. Quizá la media, quizá el zapato viejo, quizá una piedrita. Simultáneamente al cambio de semáforo el auto arranca y el bultito dentro del zapato se mueve.
No es una piedrita. Es una ratita chiquitita, chiquitita, diminuta. Y se está comiendo la media. Señor la siente moverse, siente sus pelitos duros y todos grises, la boquita chiquitita de ratita, la nariz fría, hasta la colita. El taxista escuchar gritar a su pasajero que se saca el zapato vociferando algo de una rata comiéndose la media. No hay rata y señor tiene la media entera.
-Bájese del auto señor, son veinte pesos.
Señor sentado en la vereda con un zapato en la mano mira su media y no entiendo como no está rota. El sintió la rata mordiendo. La sintió. Y la rata tampoco está en el zapato. Ya se fué. Señor vuelve al médico y le explica el asunto de la ratita. Su angustia por el hecho, su necesidad de que lo entiendan. Y de paso que tiene un vacío adentro de la panza, como si le faltara algo, y un nudo en la garganta que no lo deja comer, como si se le fuera más adentro la nuez de adán y lo apachurrara todo el cuello dice, con esas palabras. Que se lo saque a los dolores, y algo para la ansiedad también y para los nervios por la ratita. Que la ratita.
El médico se da vuelta, carga sin ser visto 29 genioles en un frasquito marrón transparente de tapa blanca, le pone un nombre raro y se lo entrega. Le da unas palmaditas en la espalda, y le dice que todo va a andar mejor, que se quede más tranquilo. Le recomiendo bicicleta, sol y que se compre una planta que son buenas. Si los problemas siguen más adelante, veremos que hacemos con el tema. Llame en un mes.
Señor va a su casa, llama al trabajo y se notifica enfermo. Se sienta en su sillón y piensa en las plantas que va a comprar. Y que color de bicicleta. No sabe. Se pone mal; y toma una pastillita. Son dulces. Ya está mejor. Es verdad, el médico se lo dijo. Así que piensa que cuando compre la planta, va a comprar otra para el médico, para llevarla de regalo, porque es bueno el médico, es bueno.
martes 28 de octubre de 2008
Al señor se le sale el cuerpo
Señor se levanta con el dedo molesto. Una molestia abajo de la uña. A señor se le duerme la mano, se sube al colectivo y le tiemblan las piernas. Cuando quiere bajar toca el timbre con su mano y no la reconoce, parece la mano de otra persona. Cuando baja del colectivo siente ajenas las rodillas. Sentado en el trabajo mientras dialoga por teléfono, escucha las palabras que dice con otra voz que no es la suya. Su cuerpo se está escapando de lugar, se le corre un poco y parece que es el de otro. Asustado narra a los compañeros su problema. Todos concuerdan que inventa alguna dolencia para hacer su vida menos aburrida. Señor sí es aburrido. Igual está ofendido. Convencido va al médico con su dolencia.
Relata al médico que de su familia heredó la calvicie, el corazón débil, el malhumor de mamá, la introspección del abuelo, pero siempre todos sus parientes permanecieron en sus cuerpos.
Esto es suyo. Quizá consumió algún veneno con la comida. Quizá alguna hierba del té tenía algún agroquímico. Quizá el tomate transgénico. Quizá el relleno de la milanesa de soja, que nunca es milanesa de soja; algo sacó su cuerpo de lugar. Médico escucha con paciencia y sin gesticular. Cuando Señor termina, médico da vuelta su silla dejando a la vista solo su gran espaldar y revisa un armario. Sin que señor lo vea, pone 29 aspirinetas en un frasco marroncito con tapa blanca de plástico. Anota en el rótulo un nombre químico inventado, se da vuelta y lo entrega a Señor. Le dice que lo tome unos días, que el efecto es inmediato, pero por las dudas un par de días. Señor va a su casa sientiendo que su cuerpo lo acompaña atrás. Y cada vez se atraza más. Con miedo de perderse de sí mismo, señor espera en cada esquina dos minutos hasta sentirse completo.
Cuando llega a su casa, se acuesta en la cama, y se toma una pastilla. Lentamente siente que su cuerpo se acomoda adentro suyo. Mientras se va mejorando, pone Cry baby de Janis Joplin a todo volumen en el equipo y se acuesta. Se acurruca, llora de angustia, se muerde la puntita de la uña y piensa; menos mal que fui al médico, menos mal...
domingo 19 de octubre de 2008
Hacía ruidito
Sobre avenida Córdoba a 67 km por hora va un Renault 12 modelo 84. Es un taxi. Va a 67 km p/h. y su dueño quiere ponerlo a 80 km antes del semáforo. Porque a 80 km hace ruidito. El Renault 12 está perfecto, pero hace ruidito cuando va a 80 km por hora. Antes de llegar al semáforo pasa todos los autos. Mientras maneja apaga la radio. Y escucha el ruidito.
-Yo sabía, yo sabía piensa.Cuando voy a 80 es el ruidito, cuando voy a más de 80.
El taxista llega a su casa, estaciona y se baja del auto. Es de noche y el auto está iluminado por un farol. Brilla. Es lindo. Es lindo el Renault 12. Y anda bien, es buen taxi.
-Pero a 80 hace ruidito. Igual no me importa, ya no me importa. El taxista mira su auto un segundo más. Su auto bajo el farol brillando, con el motor todavía caliente y un puto ruidito. Tira el cigarro y entra a su casa.
20 años duró el Renault 12. El taxista ya no es más taxista. El auto se quedó por ahí. Empezó a hacer ruiditos.
Un día camina por Córdoba, dobla en Gallo. Camina una cuadra y encuentra un Renault 12, más o menos del mismo modelo que tenía el. Está abandonado. Se ríe y sigue caminando.
-Seguro este también empezó a hacer ruidito.
Desde ese día, cada vez que anda por la zona, pasa y se queda mirando el auto abandonado, es parecido al que fué suyo. Lo mira, y cada vez que lo mira se acuerda de algo de su auto. Cuando pasa nota como se desinflan las gomas. Se llena de polvo, el polvo entra en el interior. Le rompen un vidrio. Lo empiezan a usar de basurero. Un día pasa y no tiene ruedas, le sacaron las cuatro y lo dejaron flotando en unos tacos de madera. Eran originales las llantas. Eran las originales del modelo. Después le roban todo el interior y los asientos. Por último se roban todo lo útil del motor. La última mañana que pasa el taxista, ve que lo llenaron de pintura, está todo rayado y destripado. Es un esqueleto. Y al taxista se le escapa una lágrima.
-Era lindo el Renault 12, era lindo. Yo lo ví, yo lo ví...
El taxista sigue su camino, y piensa cuanto extraña su Renault 12 que hacía ruidito.
