jueves, 3 de abril de 2008

The forgotten chizito of God. O the chizito´s life 2

Hoy me levanté temprano para la facu y dejé a mi perro durmiendo en la cama. El chizito dormía en el piso todavía. Entre vestirme, desayunar y demases, le pegué unas pataditas y se fué desplazando a lo largo del depto.
Cuando salgo, justo antes de cerrar la puerta, miro el depto a ver si dejo todo en orden o no me olvido de algo. Y lo último que veo antes de cerrar es el chizito.
Pobre chizito, pienso. Un poco vapuleado, sucio, con unas manchitas negras, con pelos, ahí; tirado en el piso. Ya seguro nadie lo va a comer. El perro lo olió un par de veces. Pero hasta para el está viejo.
En un chizito olvidado. Huérfano. Pobre, pobre chizito.
Voy a la facu. Cursos, colas de gentes, colectivos, ciudad ruidosa, mucho sol, los Beatles en el mp3, me olvidé de sacar los apuntes, no escucho a la profesora, anotar para la clase que viene..., salgo, paso por el baño, yo en el espejo del baño de la UBA, salgo, se me cae la mochila, ventanal, aviones, sol de nuevo apareciendo por ahí, colectivo. Mucha gente. Llego al barrio. Me gusta Palermo.
Breve parada por el super y al depto de nuevo, mientras pienso en no se que cosa.
Abro la puerta, y el perro me hace la fiesta loca de todos los días. La que tanto le gusta hacer. La que tanto me gusta recibir. El corazoncito en el pecho le late a 10000 por hora entre todos sus pelos duros.
Siempre que llego se pone a buscar algo para morder. Así que se va en la búsqueda de algo "mordible" al balcón. Mientras lo veo irse, me saco la mochila y esas cosas y ahí es cuando lo veo.
El pobre chizito, no sé si estaba ahí o como llegó, se las arregló para llegar justo donde el sol pega en el piso. Y está ahí, plácidamente, tomando sol. Está acomodado perfecto en la ráfaga de luz.
Entonces me río del chizito que toma sol, por ahí ya se acostumbro a su condición de chizito extraviado, y encontró la manera de disfrutarla. O por ahí es tan miserable que se puso abajo del sol, esperando que la luz lo desintegre. Sea como sea, está ahí, y se lo ve en el lugar justo, como si ahí perteneciera. Así que lo miro un ratito más. Definitivamente no lo pienso tocar, me da mucha gracia.
En ese momento, entra el perro, que sigue moviendo la cola para todos lados con su ataque de felicidad, y trae una media sucia. No me rompas la media le digo. Y la suelta. Y como no tiene nada más a mano, huele el chizito, lo mueve un poco, y en medio de su ataque de parafernalia, se come al amarillento. Veo brillar la lengua del perro en el sol, mientras lo tritura, y el pobre ni hace ruido, todo derretido y pegoteado por el sol.
Al final, o por ahí las cosas son así. Cuando uno se acostumbra a la situación en que esta; aparece alguien, te patean, te dejan tirado, o te comen.


Chau chizito, al final, tu destino fué el mismo de todos los chizitos.

6 comentarios:

MaLena Ezcurra dijo...

Es muy tierno todo el relato, mucho.

Yo amanecí y me fui a la UBA también, creo a la misma que vos, por los aviones.

Un abrazo.


MaLena.

Lágrimas de Mar dijo...

me ha gustado mucho tu blog, pero no tengo ni idea que es un chizito

besos

lágrimas de mar

Velas a Balzac dijo...

Es usted un gran narrador, señor.

Anónimo dijo...

sacale una foto al chizito. lo quiero conocer.

ignacio dijo...

el que pidió la foto fui yo. no me va el anonimato.

ignacio dijo...

ja, el comentario anterior en el que pedía la foto lo puse después de leer la historia del chizito anterior (empecé por la priemra parte y comenté en la segunda), recien leo esta y me entero del final del chizo. está buenisima la historia. perdon por mi incoherencia y te agregue también. y con lo de la mina que quizás le gusta el trabajo, ojalá que sí!! fue un diáologo inventado, no me pasó a mi. saludos!!