jueves, 20 de marzo de 2008

silencio de sepulcro

Un alma enclaustrada vislumbra en la sombra de su propio ser, como venas secas se llenan de impaciente ambición ante la irrupción del alba.
A pie descalzo, sentidos atolondrados y cuerpo desnudo, el alma busca romper la comunion con la almohada.
A duras penas acepta los brillos en los ojos, sin dilatarse. Y piensa:
¿que es eso, tan brillante, que apunta en mi horizonte? ¿que es esta sublimidad que me inunda?
¿que es esto, que tan distante me abriga por dentro, y desde ahí desata una cálida parcimonia?
Es un sol, que aún distante abriga. Es una refulgencia, que aún distante alumbra. Es la libertad que llama.
Es la sombra alada de la noche que sobrevuela los abismos; "ven, que los abismos no son profundos"
Y el corazón es un caballo furioso que galopa en el alba.
En la mañana, se iluminará el espíritu.

2 comentarios:

Imperfecta dijo...

Nahhh, será tu perro?
Si el tuyo es Made in Aguas Verdes pueda que sea el mismo, ja!
Saludos!

Supermamá dijo...

Llego desde el blog de Malena, y me voy pensando en los abismos, no profundos, que albergan los caballos furiosos... del alba.

Un abrazo