En una época, el mundo de los hombres y el mundo de los espejos no estaban separados como ahora. Los seres especulares se pasaban de un lado al otro del espejo, se diferenciaban en forma y colores, y convivían con los hombres. Una noche, los especulares se cansaron de los chiquitos espacios de los espejos y dijeron: tomemos el mundo para nosotros, así, mientras los hombres dormían; se pasaron todos juntos. Así que especulares y hombres se peleaban por el mismo lugar. Y se produjo el caos.
Aparece entonces el re capo "Emperador Amarillo" (así está en el libro) lleno de sus artes mágicas y hace un hechizo para debilitar a los especulares. El hechizo consisitía en tener que imitar mecánicamente los actos y apariencias de los hombres perpetuamente. Los especulares, ofendidos y sin capacidad de acción, vuelven al otro lado del espejo.
Y se quedan ahí.
La leyenda sin embargo advierte que el hechizo es fuerte, pero no eterno. Así que cualquier día las formas de los espejos empezarán a agitarse.
Primero serán cosas que pueden pasar inadvertidas. Poco a poco se separarán pequeños gestos, colores, y de pronto ese mundo encarcelado se volcará al nuestro.
1 comentario:
Que linda historia...
Y que va a pasar cuando nos invadan los especulares?
espero poder seguir mirandome en los ojos de algunas personas...
bechito
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