Hoy ausente entre los ausentes, me perdí en un tarde sin nombres. Me perdí entre los destellos de un jardín con mucho viento, con mucha tranquilidad. El cielo gris con lentitud de atardecer configuraba una tormenta. Yo sentado en un banco me dejo caer en un letargo perdido entre las palabras de Marguerite Durás y una tarde que corría distante de mí. Ella diría:
" En el cielo de pronto los estallidos de ceniza... Ya no hay nada que ver, sino el todo"
Los árboles se mueven con más fuerza. El viento despeina. Los pájaros se ponen inquietos. Los niños vuelan de un árbol al otro, buscando un lugar seguro donde esconderse. Sus madres, cerrando la charla con desgano miran de reojo a los niños, pensando ya el método más rapido para llegar a la casa.
¿podrá uno esconderse de todas las tormentas?
Caen las primeras gotas, yo provisto de pocas cosas, con jeans de batalla, ojotas y remera corta decido no moverme y dejar que la lluvia haga lo suyo. Así que sigo con mi indiferencia, mientras escucho Glenn Gould. El mismo Glenn Gould que escuchaba Cortázar en sus últimos años. ¿habrá visto él alguna llovizna? ¿escuchando lo mismo? ¿que habrá pensado?...
Cada pequeña gota que caía haciendo aureolas en el agua pegaba perfectamente con los golpes de piano. Cada nota era una gota (riman nota y gota, sin querer) Así que pensé "que lindo sonido que tienen las gotas cuando caen" o "que armonía tienen estas melodías con mi pequeño universo equidistante a tantos otros."
Las gotas siguieron cayendo un rato más, alrededor mío, fundíendose en el agua. Algunas salpicaban mis brazos, mi cara. Frías y delicadas no llegaban a mojarme, pero si a decirme que estaba vivo. Algunas personas se retiraban apuradas, lamentándose la tarde perdida, o no sé que cosa. Al costado de donde pasaban, un pájaro con el pico largo los miraba desde su quietud. Casi una estatua, su figura se dibujaba en el agua como en un espejo, y las gotas la deformaban. Era un espera, estaba comiendo; pero a mí me gusta pensar que estaba ahí, a la orilla del agua con profundas reflecciones o tristezas. Porque parecía un pájaro triste, pero me parece que sólo a mí. Así que a cada rato dejaba de ser estatua, estiraba rápidamente el cuello y hundía su pico en el agua, sacando peces peqeñitos que se los tragaba también rápido. Y volvía a la posición de estatua. Me senté a mirarlo un rato, los dos sólos abajo de la pequeña lluvia. de a ratos él tambíen me miraba. ¿como me habrá visto? ¿cómo veía él ese momento? con toda la gente pasando a metros suyo por el caminito perfectamente indicado y empedrado. Y él ahí, muy poco distante de la gente, no pensaba en la lluvia, en el parque y no tenía remordimiento tampoco por comer pequeños peces.
Me dijeron hace poco "es curioso como los procesos afectan a las personas" y sí, es curioso como me miraba, y yo a él; y seguramente pensábamos cosas tan opuestas. En realidad no sé hasta que punto piensa como yo. Por ahí yo pensaba por los dos.
Pero suele pasar. En ese momento ví un pájaro, ví un parque, llovizna, fragmentos de mi vida que se fragmenta. En ese momento ví. Viví.
Así que yo digo:
Está bueno llovizna, viento y Glenn Gould.
Nada más.
o mejor;
" y luego nada más pasó, nada más.
Nada. Excepto siempre, por todas partes esos gritos.
Esa misma carencia de amor."
Marguerite Durás.
3 comentarios:
BLOG RECIÉN SACADO DEL HORNO!!
SI QUERÉS PASATE...
=)
Esa misma carencia de amor que nos lleva la necesidad de sentirnos vivos bajo la lluvia
Saludos!!
pD:::
releyendo...
Sabes.. esas gotas "Frías y delicadas que no llegaban a mojarte, pero si a decirte que estabas vivo" se me hicieron metáfora viviente de mi situación, y de quién sabe cuánta gente.. Refiriéndome a esos "amores" fríos, distantes que no llegan a mojarnos, no llegan al corazón; amores livianos y pasajeros, tales como esa llovizna.. Pero que logran hacernos sentir vivos.. ((Superficialmente)) queridos.. Aunque sea por tan cortito tiempo..
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